El hombre y el oso, entre más pelo… menos vende

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Esto ya lo he comentado otras veces, pero me repito como buena ambrosía. En el barrio empezaron a construir un centro deportivo cuando yo tenía 15 años. 

Estaba en una época de desarrollo y mucho cambio de hormonas y justo con 16 me apunté al gimnasio que acababa de abrir. En esa época explotó algo en mi cuerpo y lo que parecía sexy y curiosa pelusa de pelo en el pecho, empezó a ser algo descontrolado. 

¡¡Mucho pelo!!

Imagina en aquella época, con esa edad, en el gimnasio, intentando ponerme fuerte y con el cuerpo dando tantos cambios. Al final al poco no tardé en hacerme daño en una rodilla al usar una de esas máquinas y tomé la decisión de cambiar de labor.

Me dediqué a la piscina

Para ir a nadar empezaba a quitarme pelo, he usado todos o casi todos los modos que existen.

Me he depilado con cera al baño maría en un centro de estética. Recuerdo que lo hice 3 o 4 veces y en una de las veces los vecinos de arriba bajaron asustados por los gritos. También he usado láser, la crema esa de espuma que te pones y tarda unos minutos en «quemar» los pelos, etc… 

Pero lo que mejor funciona y he usado durante años es la máquina braun serie 7 con una opción que tiene para aplicar al cuerpo. Es una locura de avance.

Yo no sé si esto es por moda, como suelen decir a veces, o por cosas de mi generación. Pero te aseguro que el placer de estar sin ningún pelo es una sensación maravillosa. 

Y sobre todo, me he dado cuenta de esto al ir una media de 3 veces a la semana a nadar a la piscina. Tu imagina, todas las semanas desde los 16 años hasta ahora, y calculando que he estado en Alemania, y he seguido la rutina de ir a nadar a la piscina, y en Madrid, aunque me costó mucho tener un sitio fijo porque probé muchos, hasta al final dar con uno donde ir a nadar cada mañana.

Cuando nadas, es muy recomendable

También algo curioso es que en mi barrio había una norma que era ir a hacer deporte a la zona de piscina con bañador, es decir, no es válido ni la bermuda, ni el bikini, ni prendas que no sean deportivas.

Esto, además de ser por higiene, es pura fricción

Me sorprende siempre los looks de los usuarios que van a «nadar» a la piscina en Madrid y con los que me encuentro. ¿Se puede nadar bien con bermudas? Pues no.

Al igual que ocurre con el pelo, todos estos detalles aumentan la fricción y evitan que nades mejor, más fácil, más ágil y más ligero.

Cada vez que voy a nadar y estoy recién depilado se nota muchísimo el avance y la poca resistencia que aplica el agua. 

Esto en Marketing se usa mucho para lograr eliminar todos esos detalles que impiden que una persona pase de visita, a usuario y a conseguir lograr la conversión que necesitamos.

¿Cómo se hace esto?

Debemos aplicar técnicas de confianza, implementar detalles y elementos que refuercen la marca, la credibilidad, con la experiencia de otras empresas o clientes. También en tener una navegación rápida y segura, que no exista ningún tipo de error en cualquier proceso de contacto, ni formularios, ni métodos de pago o formas de ponerse en contacto. 

Tener toda la información muy bien detallada, y sobre todo muy importante, siempre tener la información actualizada. Que tengan todos los detalles que puedan influir en una decisión de negación y cierre de la web sin finalizar el objetivo. 

Que todos los métodos de pago funcionen, que todos los formularios estén muy bien diseñados y funcionen perfectamente, que todos los puntos de contacto y de envío de información estén perfectamente sincronizados. 

Conclusión

Las dudas, la desconfianza, los errores, hay muchos detalles que crean fricción en cualquier proceso de compra y que debemos tener muy en cuenta para ir analizando, corrigiendo, mejorando y optimizando con el fin de eliminar toda esa fricción y que el deportista/usuario nade/navegue de la forma más fluida y fácil del mundo.